Revolikear la normalización

Revolico es acción directa. Ud. contacta a alguien que se anunció en Revolico, va a verle, y se ponen de acuerdo. O no. El ponerse de acuerdo depende de Uds., y de nadie más.

Por eso, si algo sale mal, Ud. sería responsable… siempre puede decirle “no” a su contraparte de Revolico, después de estudiar la cosa a fondo.

Pero no todo es como en Revolico.

A veces alguien se pone de acuerdo respecto a Ud. sin verle a Ud.

Por ejemplo, el gobierno del país de Ud. contacta al gobierno del país al norte del de Ud., y ambos gobiernos hablan y se ponen de acuerdo.

Y Ud. puede alegrarse, y quizás decir “sí” con la cabeza: le llaman “normalización”.

Por supuesto, hay muchas cosas de que alegrarse. Eso de la paz siempre es bueno.

Pero quizás no es tan bueno que decidan cosas por Ud., aunque no desconfiamos de la gran capacidad de análisis y de negociación de quienes lo hacen.

Sin embargo, pueden pasar cosas raras: como en el país al norte del de Ud. hay exceso de todo tipo de mercancías (incluyendo comestibles), sus dueños querrán venderlas en el país de Ud. Y Ud. sabe que por acá no siempre hay etiquetas que dicen lo que Ud. puede comerse. Así, podrá terminar comiéndose sin querer algún pollo transgénico o lleno de hormonas, que en el país al norte del de Ud. alguien “normal” no compraría, o que puede que hasta esté prohibido venderlo.

O que una empresa del país al norte del de Ud. quiera vender en el país de Ud. algún gadjet o ropilla infantil que se hacen en cierto país de 5 letras con costas en el Pacífico por alguna sucursal de esa empresa, utilizando trabajo infantil. O abusando de las mujeres, poniéndolas a trabajar 12 horas. O echando tóxicos en el Océano. Y que por tal razón no los vendan en el país al norte del de Ud. ya que suelen tenerle miedo a periodistas y a esas cosas que se llaman “ONGs”. Pero como en el país de Ud. periodistas y “ONGs” hablan otro idioma, Ud. terminará comprando esos productos sin enterarse. Claro, presumimos que no lo haría, de saber que son fruto de abusos… pero en cualquier caso, tiene derecho a saber.

Para que tales cosas no sucedan, deberíamos ponernos a mirar el paisaje. Y a buscar en ese paisaje contactos que nos ayuden a ir observando qué es lo que pasa con eso que llaman “normalización”. Y vigilar cuidadosamente el proceso, y a las empresas que ahora se frotan las manos. Y para eso podemos usar plataformas virtuales parecidas a Revolico: cualquier particular podría colgar informaciones sobre algo sospechoso.

Quizás entonces la “normalización” sea un poco más directa. Como lo es Revolico.

Texto: Dmitri Prieto Samsónov, antropólogo libertario, ensayista y blogger
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Diseño de logotipo: Liber May, artista. Asesoría lingüística Vienne Chan

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