Invento y tipos de inventario

“No se puede entrar una segunda vez en el mismo río, porque es otra agua que se os acerca; se disipa y se acumula de nuevo; va buscando y abandona, se acerca y se aleja. Bajamos y no bajamos en este río, estamos en él y no estamos.” Heráclito de Éfeso

Willhaben.at, Kapaza.be, Revolico.com, Segundamano.es, Leboncoin.fr, Tori.fi, Jofogas.hu, Subito.it, Finn.no, Custojusto.pt, Blocket.se, Tutti.ch, Craigslist.org, Olx.com.ar, Mercadolibre.com, Bomnegocio.com, Yapo.cl, Vende.pe, Todoaca.com.uy, Roloeganga.com.ve, Sidibouras.com, Sidisouk.com etc. ; la lista no es exhaustiva pero es suficiente para señalar el alcance mundial y la “diversidad” internacional de los portales de anuncios gratuitos en la Web; su lectura también revela de cierto modo la uniformidad y la normalización de su principio ergonómico. Estas plataformas, útiles en primer lugar a las personas que las usan, también constituyen, para el navegante curioso, el paisaje de un relato viajístico dentro de la cultura contemporánea y viva de cada país. El recorrer de modo sucesivo estos diversos soportes le permiten al visitante descubrir la paradoja siguiente: los portales facilitan el acceso a un contenido variado y específico en cada situación pero su canal de difusión, es en su conjunto, y de manera bastante amplia, idéntica y genérica: la oferta se encuentra canalizada y formateada según esquemas tópicos. Estos tipos de núcleos de comunicación, que clasifican los diferentes servicios repartidos por secciones organizadas, deben permitir un acceso fácil y rápido a los anuncios. A modo de entrada en el portal el acceso se opera, la mayoría de las veces, por la elección de una región junto con el de una categoría (vehículo, inmobiliario, multimedia, casa, ocios, empleos, y servicios), esta disposición sintética apunta hacia la eficacia y la sencillez de uso, además tiene la ventaja de proponer una distribución de la página que debe también poder absorber la presencia de cabeceras publicitarias. Las interfaces tienen una característica común: la de ser ligeras en la carga para no ser penalizadas por los buscadores (supresión de Javascript, de CSS sobrecargados, etc.) pero ellas muchas veces pesan en el momento de la lectura por la saturación de información visual. Su aspecto, que resulta más de un trabajo conjunto entre manager (marketing/publicidad), desarrollador (arquitectura/código) e integrador (ergonomía/interfaz) nos conduce a preguntarnos en qué medida el trabajo del diseño global habrá encontrado un sitio dentro de la concepción formal de estos agregadores de anuncios.
A causa de la eclosión reciente de esta tipología de herramientas en línea, aparecida durante los años 2000 y por consiguiente de una falta de visión histórica, quizás su presentación no está todavía estructurada de modo en el cual el potencial de las funciones efectivas y latentes que le permita alcanzar su mayor intensidad. En efecto, estás herramientas parecen constituir un abundante terreno de investigación que como tal, hubiera apasionado a uno como Georges Pérec, autor de ‘Pensar/clasificar’. El escritor crucigramista se interesó por la reflexión sobre las formas de la invención, trabajando en lo más profundo de la obligación, como la que ejercen los sistemas de clasificación. Meditó sobre las maneras de clasificar, las analizó, ordenó y fragmentó el ‘continuum’ del entorno material cotidiano. Por ejemplo, se encontrará en esta recopilación póstuma, publicada en 1985, un texto de antología titulado "Notes brèves sur l'art et la manière de ranger ses livres" (“Notas breves sobre el arte y la manera de ordenar sus libros”) en la que el discernimiento del autor se consagra a interrogar las lógicas subyacentes a la composición de lo que ha de llamarse "biblioteca". Estas elecciones en el arreglo, a veces sutiles, se ven desplegadas en una sabia mezcla de rigor y de subjetividad. Explorando los caminos más diversos que toma la organización de un hombre ordinario, Pérec se dedica a la clasificación del mundo, de los seres, de las cosas interrogando las conveniencias formales. En "Notes sur les objets qui sont sur ma table de travail" (“Notas sobre los objetos que están sobre mi mesa de trabajo”) escribe después de efectuar la simple designación de todos los ‘items’ que ocupan y rodean este espacio personal: "nada se considera más simple que establecer una lista, en realidad es mucho más complicado de lo que parece". Se percibe como en esta frase, se asoma la aporía de la idea de clasificación estable o perfecta y la dificultad muy subjetiva que representa una elección banal en la organización individual para un conjunto acabado de productos. Por conocer el interés que tenía él por el uso doméstico de los computers (Cf. « Le computeur pour tous », crónica publicada en la revista Arts et Loisirs, N°68, enero 1967), entonces se concibe el vértigo que hubiera experimentado delante de la realización de una lista contributiva infinita como las listas que fabrican hoy en día las plataformas de anuncios, nos referimos a estos sistemas que agregan y generan una enumeración en constante evolución de la cual la obra de "catálogo" constituye algo parecido a una tarea eterna de reposición de existencias, un comienzo perpetuo que raya en el mito de Sísifo.

Sin la contribución de los artistas y de los diseñadores, cuya inquietud tiene la facultad de despertar las capacidades durmientes dentro de las técnicas vigentes, la complejidad en la gestión de los datos producidos por tales objetos técnicos nos conminaría a que pensáramos que se trata necesariamente de confiar la concepción de estos portales a los especialistas y técnicos de la automatización. Tal elección, podría presuponer que antes de cualquier otra consideración, la cuestión capital de estas plataformas dedicadas a la publicación de anuncios, es la cuestión reduccionista de la fluidificación de la optimización de la rapidez y del rendimiento. A este enfoque funcional y estrictamente cuantitativo, indispensable en un primer momento a la viabilidad de estas construcciones, la mirada distraída del artista va a proponer asociar e incluso acoplar la consideración de la calidad, la cuestión de la factura y el trabajo de los aspectos formales que permiten percibir las riquezas y las capacidades de tal medio técnico. Según este ángulo, se vuelve interesante estudiar la maquinaria de los portales de anuncios gratuitos en línea: estos objetos técnicos contemporáneos innovadores quizás no hayan encontrado su forma específica y auténtica. Puede ser que necesiten unos ajustes. Apartándose de los formatos clásicos de las guías de páginas o hasta de los modelos prescritos por los ‘Big Four’ o ‘GAFA’, tal vez sea deseable poder adoptar una conducta libre en las rutinas de modos de empleo, buscadores y conveniencias gastadas. Esta emancipación es posible practicando, trabajando y reconsiderando estos medios técnicos según un enfoque más bien útil que menos necesario. En el 1947, André Breton proponía a propósito de la exhibición de obras de arte coleccionadas, la idea de ‘revolución surrealista’ sustituyendo la lógica museográfica del “entonces” (calificada "palabra más odiosa") un método de enfoque analógico que se orienta hacia el "cómo"; escribe:

“El método analógico, celebrado en la Antigüedad y en la Edad Media y desde entonces sustituido de modo grosero por el método "lógico" que nos llevó al conocido callejón sin salida, el primer deber de los poetas, de los artistas, es restablecerlo en todas sus prerrogativas a condición de arrancarlo a las segundas intenciones espiritualistas que por haberse portado siempre con él como parásitos, vician o paralizan su funcionamiento.”

Por esta razón, el ‘Muro del taller de Breton’, hoy día trasladado irónicamente y conservado en la colección permanente del Centro Pompidou, es un paradigma de esta combinación asociativa que nos da a conocer que "la significación propia de una obra de arte no es la que pensamos darle sino la que ella es susceptible de tomar respecto a lo que la rodea". Así surgen unos acercamientos (relaciones, nexos) o interfaces que modifican las yuxtaposiciones formales en uso clásicamente; la analogía, la acumulación, el fetichismo, el símbolo, el esoterismo, la salvaguardia, el bricolaje de las cosas, etc. son tantas vías que propone, diversos tipos de relaciones y de organización diferentes a las de las economías dominantes. El desplazamiento extraordinario del surtido de cosas que cartografía un contrapunto crítico a los valores actuales en los museos y va tejiendo una tela de sentidos y de correspondencias complejas que hoy día puede ser considerado como un recurso transferible arreglando unas combinaciones ricas y que permiten "alcanzar dos realidades distantes y que de su proximidad nazca una chispa".

Esta consideración hacia los vínculos inéditos abre la posibilidad de una alteración de la lógica común del catálogo. Este término de "catálogo" procede del griego antiguo katalogos, formado de kata (hacia abajo) y logos ("palabra", "discurso", "razón", por extensión "estudio", "libro") y entonces ella designa una enumeración, una lista indicativa ordenada, es decir un modo de organización, en el vocablo, destinado a que "se desenrolle" hacia abajo una serie de objetos o entidades. Así que el catálogo, puede remitir a la lista metodológica de los elementos de una colección acompañada de detalles de explicaciones o remite a una lista ilustrada de mercancías de objetos para vender.

Precisamente es esta manera de «faire "tenir ensemble" les mots et les choses» (combinar y asociar palabras y cosas), esta sintaxis la que se ha de interrogar; nos remite al fragmento de Borges que cita Michel Foucault en su prefacio de ‘Las palabras y las cosas’:
“Este texto cita "cierta enciclopedia china" donde está escrito que " los animales se dividen en: a) los que pertenecen o los pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) cochinillo e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluídos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas. En el asombro de esta taxonomía, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como el encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la sencilla imposibilidad de pensar esto.”

Considerando que la serie alfabética (a, b, c, d) confirma en el lenguaje la heterogeneidad de las categorías y su carácter artificial, está permitido pararse algún tiempo en las formas como precisamente estas cosas están "tendidas", "puestas en" y "dispuestas", e interrogarse sobre qué espacios de orden se han constituido dentro de los arreglos virtuales que la internet permite hoy en día. Si en el caso de una colección tangible e individual, que depende de la práctica de un curioso como Vladimir Arkhipov, Guy Selz, Adré Breton o también Georges Adéagbo entre otros, se puede concebir que una forma de arreglo sea ratificada durante una exposición, ¿cómo componer un campo de concomitancia ajustable y pertinente en el que cada elemento puede tomar valor en relación a lo que le rodea cuando el inventario del contenido que hay que trabajar es comparable al fluir eternamente cambiante de un río?



Texto: Marión G, Diseñador. Francia

Logotipo para Revolico: Edel Rodríguez, Artista y diseñador. EUA/Cuba

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